Si su pareja es miope….

Este es un testimonio muy interesante de una clienta sobre las actitudes de su marido y el papel que juegan las gafas:

«Estoy buscando (si es que lo hay) un estudio que relacione el uso de gafas y la disminución de la conciencia de lo que sucede fuera del campo visual delimitado por la lente. (0)
Me interesa este tema debido a una conversación trivial que tuve con mi esposo, que es miope y lleva gafas desde que tenía 18 años (ahora tiene 51).
Yo observo que no se da cuenta de lo que sucede a su alrededor. (1) Puede ser su naturaleza, pero creo que las gafas también tienen su parte de responsabilidad. (2) 

No solamente le pasa a los miopes

Mi padre empezó a usar gafas (de cerca y de lejos) a los 50 años y en él también noté una disminución repentina de la conciencia de lo que le rodea. (3) Incluso lo reconoce el mismo, que ahora sólo presta atención a lo que está frente a él y tiene que girar toda la cabeza para poner en el centro lo que tiene que observar. (4)
Solo nota lo que está dentro del campo de visión de la lente, mientras que lo que queda afuera no llama su atención, incluso en caso de peligro. (5)
Encontré un artículo corto (no recuerdo dónde) y eso me bastó para validar mi hipótesis. Mi esposo asegura que es solo idea mía, de hecho, no se da cuenta de sus limitaciones visuales y de la falta de atención que tiene, que yo veo cuando estoy cerca al observar la forma en que mueve la cabeza cuando busca algo. (6)

En resumen: ¡quiere pruebas! (7) 

Yo soy un poco astigmática con 110/100 (quizás algo menos en el último año) en el ojo derecho y 80-90 / 100 en el ojo izquierdo. De niña y de muchacha intentaron varias veces ponerme gafas pero me cansaban y siempre las rechacé. Siempre recuerdo la molesta sensación de tener que girar siempre la cabeza para mirar las cosas. (8) «

 

ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE ESTE TESTIMONIO… 

0) No tengo ninguna investigación en ese sentido. De hecho, yo creo que éste es un tema casi tabú para los investigadores, ya que es un detalle muy obvio que no se toma en cuenta en la prescripción de anteojos.

1) Esta es una experiencia que ocurre muy a menudo: ves a una persona con gafas que impide el paso en algún lugar público y no está consciente de ello. Y cuando alguien la toca o le pide permiso, responde con un grito ahogado.

2) Por su naturaleza: sí, hay una tendencia, sobre todo en los miopes, a abstraerse del momento presente y refugiarse en sueños y pensamientos. Pero las gafas también tienen mucha parte de responsabilidad porque desalientan la percepción de la periferia y la lejanía; y por lo tanto, favorecen mucho a la concentración sólo en lo que está delante y cerca.

3) Este es un mecanismo típico de la presbicia (vista cansada): «se reducen los intereses», se atenúan las pasiones, ya no interesa el mundo, uno se siente viejo y «fuera de contexto». La presbicia para muchos marca una especie de última batalla: rendirse a las gafas equivale a una actitud de «renuncia» en un sentido más amplio.

4) La rigidez de los ojos, asociada erróneamente a la edad. comienza con poca elasticidad de la acomodación (rigidez en el cristalino en el enfoque cerca-lejos, presbicia en sentido estricto), pero por el uso de las gafas, también se extiende inmediatamente a los movimientos oculares: ya no miras a tu alrededor, pierdes la curiosidad y el cuello también se pone rígido. Es similar a lo que ocurre con la miopía, aunque las razones psicológicas son diferentes. Esto crea las condiciones para eventualmente desarrollar glaucoma, cataratas, desprendimiento de vítreo y otras consecuencias desagradables, típicas de ese grupo de edad (de 50 en adelante).

5) Las personas miopes son personas muy cautelosas pero frecuentemente son víctimas de accidentes y situaciones desagradables. La percepción de la periferia es el mecanismo que permite al ser humano (y a los mamíferos en general) controlar el entorno y percibir cualquier señal de peligro. Eso permite a la visión centralizada evaluar en seguida de qué se trata y decidir una respuesta inmediata. Si la visión periférica no está activa, el peligro siempre llega de forma muy repentina y genera una respuesta simpática excesiva: ansiedad intensa, pánico, parálisis y otras respuestas similares. Se pone en marcha así un círculo vicioso: la idea de que los peligros pueden llegar «en cualquier momento» genera un estado de estrés constante que hace que el campo visual se contraiga aún más y reduzca la percepción de la periferia.

6) Buscar algo (setas, frutos, presas) requiere un campo de visión muy activo, junto con un enfoque rápido: en definitiva, se necesita que la visión periférica y centralizada participen juntas como un equipo. Las gafas promueven no solo la pérdida de la visión periférica, sino también de la capacidad de centralizar; es decir, captar los detalles más pequeños.

7) Existe una cierta tendencia, bastante común entre los miopes, a buscar una confirmación fuera de su propia experiencia. No confían en sus ojos, mucho menos en los de sus esposas o maridos, buscan siempre la autoridad externa; lo que muchas veces los hace muy dependientes de lo que les llega a través de la televisión y de las redes sociales.

8) Quienes no usan anteojos captan fácilmente todos los aspectos limitantes de su uso. El Dr. Bates comentaba muy a menudo que sólo una persona con buena vista puede enseñar a otra a ver bien.

 

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