EVE, Evolución Visual Expansiva de una (ex) miope

de MIriam MaraverTeruel * 

He comprendido que, si quiero recuperar la totalidad de mi visión, toca sí o sí, buscar y encontrar el bienestar de los ojos en cada momento. Para eso hay que, ingeniárselas, sin esfuerzo y sin tensión, para acomodar los ojos a cada situación.

Para mí, el método Bates no es un método de prácticas solamente, si no unas prácticas que hay que trasladar dentro de uno mismo y aplicarlas a nuestra vida. Para mí, las prácticas Bates son mucho más que prácticas, son unas técnicas que, al cabo del tiempo, afectan positivamente a la psicología que existe detrás del problema visual que tienes. La manera en que uso ciertas prácticas me ha ayudado a relajar el control, el pensamiento rígido, la inseguridad, la desconfianza, y la introversión. Y esto ha tenido un avance positivo en mi vista.
Por ejemplo, cuando tenía un problema de pequeña o adolescente, recuerdo que podía pasarme horas con el problema dando vueltas en mi cabeza mientras mis ojos pasaban esas horas mirando un punto fijo en la pared. Es decir, me podía pasar horas difundiendo sin darme cuenta.

Delinear = dibujar la realidad

Ahora, hago uso del delinear no sólo como práctica, si no que uso la filosofía del delinear para solucionar problemas. Cuando tengo un pensamiento negativo que me ronronea, un problema del que no puedo salir, en vez de ponerme a difundir durante horas en la pared, en estado de ‘freeze’ sin reaccionar, sin solucionar nada y quedarme parada, ahora me pongo a delinear. Parece mentira que cuando uso el delinear en situaciones en que siento que un problema es más poderoso que yo, mi mirada se va relajando, y el problema parece menos intenso, e incluso al cabo de un rato, me van apareciendo posibles soluciones en el pensamiento.

Cuando delineamos, movemos la mirada de un trozo a otro trozo de un objeto, y parece que al delinear mientras un problema invade mi cabeza, algo positivo dentr de mí ocurre: salgo del estado de inmovilidad, del estado de rigidez de mirada, y por consiguiente, salgo del estado de rigidez de pensamiento. Algo positivo ocurre dentro de mí porque veo el problema menos temeroso, y con más posibilidad de solucionarlo.

Panta Rei = todo se mueve, incluso los ojos

Lo mismo ocurre con el shifting en una situación incómoda con mi pareja, por ejemplo. Antes de saber de Bates, en una discusión, me hubiera quedado con la mirada fija en un punto de su cara, o en un punto de la habitación. Sin darme cuenta, mi cerebro se quedaba como paralizado en un punto de pensamiento, en un detalle de la conversación, sin poder ir más allá a nivel mental. Y sin saberlo, mi mirada se quedaba fija y difundía, destrozando así más mis ojos. Ahora utilizo el shifting para no abrumar a los ojos de tal manera, y me funciona muy bien. Empiezo a trasladar mi mirada con suavidad y respirando de un punto a otro de su cara o de la habitación. Esto hace que mi pensamiento no se quede fijo ni rígido, y al relajar mi mirada, relajo mi respiración.

Esto da una señal a mi cerebro de que, igual que mi mirada va de un punto a otro y aparecen cosas nuevas a través de mi visión, el problema también tiene la posibilidad del mismo movimiento y pueden aparecer perspectivas nuevas al problema. Y no me tomo esas circunstancias como una situación crítica, sino como algo que está ocurriendo y que tiene resolución, tiene movimiento, tiene oportunidad de moverse a otro lugar.

Y es verdad que ocurren cosas inesperadas como el reconocimiento del error, tanto por parte del otro como de mi parte, o el llegar a un acuerdo amigable. Gracias al shifting y al delinear en estas ocasiones, mi mirada no se queda fija y no padezco la tensión visual que antes creaba siempre en mí. Este ya es un paso muy grande para mi EVE: mi evolución visual expansiva.

He descubierto que cuando uso estas prácticas en las situaciones descritas, he tenido un cambio de personalidad positivo para mí. La rigidez de pensamiento se diluye, y el control no es tan grande.

No uso el shifting sólo cuando me siento demasiado ofuscada, ni como mera práctica, si no que me llevo conmigo el shifting a todas partes. Si estoy hablando con mi amiga, poso mi mirada de punto a punto, y cada vez más noto que mi atención y necesidad de controlar todo lo que pasa a mi alrededor mientras hablo con ella, se relajan. Esto también contribuye a estar más presente en el momento que estoy viviendo. Al estar más relajada y presente, mi mirada también se vuelve más relajada y con movimiento, y es la manera en que no difundo. Y al no difundir, me doy cuenta de que estoy más en el presente, porque mis ojos van de punto a punto y no hay tiempo para que el cerebro se evada. El método Bates no es un método de prácticas solamente, si no unas prácticas que hay que trasladar dentro de uno mismo y aplicarlas a nuestra vida.

Si yo me muevo, el entero Universo se pone a danzar

Otra de las prácticas que me tomo como filosofía de vida es el movimiento aparente. Para mí, el movimiento aparente son todas las cosas que ocurren a tu alrededor. Cuando hacemos la práctica para percibir el movimiento aparente, lo debemos hacer sin anclarnos a ningún objeto, y sin controlar nada de lo que va viniendo ni nada de lo que vamos dejando atrás

Cuando traslado esta filosofía del movimiento aparente a mi vida, comprendo que todo lo que va ocurriendo en mi vida es un conjunto de movimiento aparente que puedo dejar pasar, que puedo dejar que ocurra sin controlar ningún objeto, sin ‘agarrarme’ a nada, sin controlar nada, simplemente dejando que todo ocurra, que todo venga. Es como una aceptación de lo que va viniendo en tu vida. Y sin agarrarme a nada, lo dejo ir, dejo que pase hacia atrás.

En el punto en el que estoy ahora en mi vida personal, esta filosofía me ha ido muy bien. Porque me ayuda a aceptar que todo viene y todo se va. Que todo se mueve. Que hay posibilidad de dejar ir y seguir estando en el centro. No siento la necesidad de agarrarme a un problema y querer controlar todos los aspectos del problema o todas las posibilidades futuras. También me ocurre que al hacer oscilaciones amplias y percibir el movimiento aparente, mi mirada se relaja, y al estar centrada en el movimiento aparente, mi cabeza se vuelve no-pensante. Es la mejor práctica para mí para relajar la mirada y los pensamientos al mismo tiempo.

He notado que desde que hago las oscilaciones, delineo y percibo atentamente el movimiento aparente, me he vuelto un poco más resolutiva en cuanto a los problemas que pueda tener. Siento que no me aferro a los problemas de una manera tan dramática y ‘concentrada’. Antes me ‘concentraba’ en un problema y ponía toda mi energía ahí hasta terminar agotada, lo solucionaba con mucho esfuerzo, y hasta que no solucionaba un asunto, no podía pasar al otro. Me da la sensación que desde que hago estas prácticas tengo más capacidad de ir de un asunto al otro sin necesidad de solucionarlo todo al mismo tiempo, como si fluyera más y aceptara todo como viene sin tanta preocupación. Y al tomarme las cosas con más calma, mi mirada no se fija tanto.

¿Qué me importa lo que piensan de mí?

Otro rasgo de mi personalidad que quería atenuar es el sentirme juzgada y los pensamientos de los demás sobre mí. Estoy percibiendo que desde que empecé a hacer las prácticas no me interesa tanto lo que los demás piensan sobre mí. Lo menciono porque las personas que desarrollan miopía tienen mucho en cuenta lo que los demás piensen sobre uno mismo, ya que como queremos ser perfectos, pero tenemos desconfianza e inseguridades, nos pensamos que los demás nos ven con ojos críticos y nos juzgan a cada momento. La verdad es que me siento más libre respecto a esto, y no gasto energía en pensar cómo los demás piensan acerca de mí.

Otro rasgo de la personalidad ‘miópica’ es el de la introversión y ‘concentración’ en uno mismo. Me parece súper importante con la gente que tiene miopía, trabajar el elemento de EXPANSIÓN. Como nos explicaron en el curso, a los ‘miopes’ les cuesta integrarse en grupo y su tendencia es a la introversión. Una de las prácticas que más hago cuando voy andando es la siguiente: al percibir el movimiento aparente a mis lados, expando mi campo visual atentamente, pero SIN controlar nada, a todo mi alrededor. Es decir, mi mirada se centra a lo lejos en frente mío, pero percibo lo que hay a mi derecha, izquierda, arriba y abajo.

Me he vuelto tan experta, que, sin gafas, voy andando y mirando al frente, y percibo si hay una hoja, un hoyo, un bache, o bien los ‘excrementos’ de un perro delante de mí. Mi madre que va a mi lado siempre me dice: ‘Miriam vigila, una m…de un perro!!!’, y yo le digo: ‘¡Mama, la he percibido de hace rato!’. Se piensa que ‘como tengo tan alta miopía’ y voy sin gafas me la voy a pegar, pero os prometo que, aunque borroso, percibo lo que va viniendo en todo mi campo global. He notado que desde que hago esta práctica de hace más de un año, mi periferia visual es mayor pero también hay un cambio a nivel personal.

El hecho de no llevar las gafas y de haber practicado la percepción del campo global me ha hecho sentir más integrada en todos los grupos a los que asisto. Yo lo interpreto como si al abrir la periferia visual, la forma de relacionarme con el mundo también se agranda y da cabida a los que están a mi alrededor. Por eso es tan importante trabajar el campo global para las personas que sufren ‘miopía’, para que se expanda el campo visual y, con él, se pueda pasar de la introversión a la integración con el mundo que nos rodea.

Es muy importante para una persona con ‘miopía’ expandir el campo visual porque nos pasamos la vida centrándonos en nosotros y en nuestras actividades de lectura y aislamiento. Cuando expandimos el campo visual, poco a poco y de una manera muy natural y positivamente sorprendente, nos encontramos en situaciones donde nos podemos integrar fácilmente con los demás, sentirnos parte de un grupo, no sentirnos aislados, sino que formamos parte de este mundo.

* Miriam es diplomada de la escuela de Vision Natural y método Bates de Barcelona. 

 

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