¡Qué horror una mirada evasiva!

Si alguien no encuentra tu mirada, se supone que podría mentirte o engañarte e intentar ocultar algo. Llamar a una persona «de ojos evasivos» significa algo astuto, infido. Por otro lado, la persona que no te mira a los ojos podría ser extremadamente tímida, al borde del miedo. Este fue mi caso cuando llevaba gafas espesas y tenía muy poca visión. No quería mirar a nadie porque parecía que podían entrar a través de mis ojos en mis pensamientos privados, haciéndome sentir vulnerable y expuesta.

Ponerse en contacto es un riesgo …

Cuando comencé a mejorar mi vista, fue una aventura completamente nueva, y no estaba segura de poder llegar alguna vez a ver más claramente. ¿Funcionará o estaré condenada a usar mis lentes de -10 dioptrías para siempre? Cuando me puse a examinar mis hábitos y la forma en que estaba en el mundo, descubrí que casi nunca miraba a nadie en los ojos. Cuando salía a caminar, miraba a mis pies, no al mundo frente a mí. Si alguien se acercaba, tendía a mirar de reojo o más allá. ¡Ciertamente no quería usar mis ojos para ponerme en contacto!

Para la mayoría de nosotros, la vista es la modalidad sensorial dominante con la que interpretamos nuestro entorno. «¿Ves?» Le preguntamos a un amigo, lo que significa «¿Percibiste lo que hice y entendiste por qué?»
Cuando estuve estudiando con Peter Grunwald*, el creador de Eyebody, método de mejora de la visión, nos dijo que miráramos un objeto distante con determinación, incluso si al principio nos parecía borroso. Si desarrollamos el hábito de detener la mirada unos metros antes del objeto, sin entrar completamente en contacto visual, nunca lo veremos con claridad.

Comencemos con los árboles: míralos y deja que te vean

Hace años era muy tímida, así que fue más fácil para mí practicar mirar un árbol que una persona. Sentí que mi energía saliva de mi sistema visual e imaginé sentir el árbol recibirla, y luego enviarla de regreso con gratitud. ¿Cuántas personas dan por sentados los árboles, los pulmones de nuestro precioso planeta? En todas las estaciones, con ramas desnudas en invierno o completamente exuberantes en climas más cálidos, hay mucho que ver, y cada vez más claro. Pero, para ver, ¡tienes que mirar!

Ahora, cuando salgo a caminar, disfruto viendo el paisaje a mi alrededor, a la izquierda, a la derecha, arriba y al final de la acera en la distancia. Practico interactuar visualmente con las personas que veo, lo que aún no es automático para mí, ya que tiendo a ser más introvertida que extrovertida. La mayoría de las personas que me miran no me inspeccionan para descubrir mis fallas (así es como me sentía antes), ¡simplemente están interesadas en mí!

El mundo es interesante. Nosotros también

Todos esos años detrás de lentes gruesos y fuertes me han mantenido alejada del mundo y de los otros. Si elijo estar sola, no hay problema, todavía puedo estarlo. Sin embargo, si elijo estar en el flujo de la Vida, realmente quiero estar en él, no fingir, sin estar presente de verdad. Haz un favor hoy mismo para tus seres queridos: míralos realmente por lo que son.
Otro mal hábito que tenía fue ver lo que esperaba, una imagen recordada o imaginada en mi cabeza, en lugar de ver lo que estaba justo delante de mis ojos en ese momento.

¡Qué regalo es, ser visto y recibido como eres!

 

  •  Articulo de Nancy Kneff
  • Peter Grunwald es el protagonista del XIX congreso de la AIEV en Milan, Italia, 1,2,3 de Mayo 2020