¿Y tú sub- enfocas o hiper- enfocas?

Donde el alma «tropieza», según Peter Grunwald –
Peter Grunwald, famoso por mapear una correspondencia entre las diversas áreas de nuestro sistema visual, áreas del cerebro y áreas específicas del resto del cuerpo, habla de sub-enfoque y del hiper-enfoque y así distingue dos actitudes diferentes de las personas con disfunciones del sistema visual. Cualquiera que sea el defecto visual, para Grunwald se trataría de un intento de escapar de la realidad, de no estar en el ahora, de no estar “en tiempo presente” que puede implementarse de dos maneras diferentes: sub-enfocar o hiper-enfocar.

Según Grunwald, de hecho:

  • En el caso del sub-enfoque, el intento de escapar de la realidad (se manifiesta) (se correspondería) toma la forma de una visión borrosa de la misma, tanto visual como más estrictamente mental, a menudo distrayéndose o ensoñando.
  • En el hiper- enfoque, en cambio, se tiende a escapar de la realidad a través de un hiper-control, mirando al frente con determinación y no permitiéndose distraerse, hasta que se ha logrado alcanzar los objetivos; o se ha alcanzado un nivel de estrés autodestructivo.

El sub-enfocar y el hiper-enfocar serían, por tanto, dos actitudes dominantes y opuestas del córtex visual inferior (la zona visual del cerebro), unidas ambas por el intento de escapar de lo presente en el aquí y ahora.

No quiero ver /  Absolutamente debo ver

Este esquema describe bastante bien la condición de muchas personas con problemas de visión: si unos tienden más en una dirección, otros tienden más en la dirección opuesta, pero lo fundamental es que si hay defectos visuales nunca hay un equilibrio, sino siempre un exceso ya sea de una forma u otra. Y también muchas veces una desequilibrada alternancia de ambas actitudes.

Por supuesto, para Grunwald siempre es posible escapar de esta trampa, pero se trata de elegir estar en el aquí y ahora, en presencia, atentos y sobre todo libres de toda tensión. Es necesario reconocer el hiper-enfoque y el sub-enfoque como dos mecanismos que nos dominan como hábitos, pero que no son, al mismo tiempo, parte de nuestra esencia.

Esta distinción nos ayuda a comprender lo fácil que es que quienes padezcan problemas de visión caigan de un exceso a otro.

Una persona miope, por ejemplo, es una persona que originalmente decidió sub-enfocar para mitigar el impacto de situaciones desagradables y que luego se encontró hiper enfocada y queriendo ver claro a toda costa, debido a la necesidad de mantener esas mismas situaciones bajo control.

La persona miope tiende, por tanto, a empujar alternativamente en ambas direcciones, con consecuencias cada vez más desequilibrantes para su vida y su vista.

¿Qué sucede cuando se inicia un proceso de recuperación de la visión?

Una consecuencia interesante de esto es que, incluso en la recuperación de la vista natural, la gente tenderá a menudo a caer de vez en cuando en una de estas dos actitudes. En las actividades de «movimiento» tenderán a hiper-enfocar, con un enorme gasto de energía, para luego pasar a sub-enfocar en la primera oportunidad, cuando las actividades se vuelven más «relajantes»; o bien: afrontarán un seminario o una sesión con una tensión excesiva y luego no podrán mantener cierta disciplina en casa… Y llegarán a la siguiente sesión diciendo: “No hice nada”.

Pero la alternancia puede ser más rápida de lo que pensamos

Peter propone a menudo un ejercicio: seguir con los ojos una línea horizontal cerca-lejos (como el borde de una acera) o una vertical. ¿Podemos hacerlo suavemente o los ojos hacen “saltos”? En este último caso, cuando “agarramos” un punto determinado de la línea estamos hiper- enfocando, bloqueando todo el sistema visual (aunque por una mínima fracción de segundo). E inmediatamente después «dejando ir», y por tanto sub- enfocando hasta el siguiente punto. El resultado es que los ojos “saltan”. De hecho, «vemos» (y mal) solo una parte muy pequeña de la línea; el resto es «ignorado», no enfocado.

Es un concepto bien conocido en el método Bates: tanto en el delinear como en las oscilaciones amplias tratamos de no agarrar-soltar, sino de “acariciar” con la mirada, y sin embargo enfocar, de estar en contacto con lo que vemos.

Peter señala que esto no es sólo algo que tiene que ver con la buena o mala visión, sino también con la presencia, con el estar aquí y ahora, y con el aspecto espiritual.
Cuando uno logra estar aquí, simplemente presente sin “hacer”, la vista también inicia un rápido proceso de reequilibrio y “curación”.

 

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