Primer principio: movimiento
Panta Rei, decía un filósofo griego (Eraclito?). Todo fluye,
no puedes poner el pie dos veces en el mismo río. Innumerables escuelas
de pensamiento y disciplinas meditativas han acentuado el hecho de que,
si todo esta en perenne movimiento y transformación, pensar en el
mundo en términos estáticos, inmutables no puede más
que llevar a incomprensiones y desastres. Pero, no obstante, creer en cosas
"eternas" es una necesidad de cada niño, de muchos adultos,
de sociedades enteras.
No sólo la vista, todas las percepciones están basadas
en el cambio: nosotros percibimos no las cosas en si, sino sus mutaciones:
si un sonido es constante se termina por no percibirlo más, si la
mano esta apoyada inmóvil sobre algo, después de un rato no
nos dará sensación alguna . En fin, si el ojo está
en condiciones de observar una cosa sin moverse en absoluto (esto es posible
solo experimentalmente) después de un segundo y medio se vuelve ciego,
Bates se dio cuenta de esta constante: los ojos de quien tiene problemas
visuales se mueven mucho menos que los de quién tiene una vista normal,
y el rechazo del movimiento se extiende también a muchos otros campos,
comprendiendo el cuerpo, las emociones y el pensamiento.
Quien tiene problemas de vista parece buscar constantemente crearse un
ambiente "seguro", donde las cosas cambien lo menos posible y
las actividades no sean intensas, y provoquen lo menores cambios posibles.
El ambiente mas estable y seguro termina por ser el propio pensamiento,
forjado precisamente sobre certezas y "puntos fijos". Y entonces
se trata de fortalecer una vida lo mas "pensada" posible (y no
vivida). Es importante entender que este comportamiento crea una visión
completa del mundo basada en la rigidez: se trata de "parar el mundo".
A veces en los grupos vienen a flote situaciones de la infancia en las cuales,
frente a un trauma como el padre y la madre que pelean, se ha tratado de
"pararlos"; como ? Partiendo desde si mismo, fijando la vista
y dejando de respirar y endureciendo todo el cuerpo y pensando NO, NO!.Con
el pasar de los años, al enfrentarse a una novedad o un estrés,
se termina por automatizar la misma respuesta: parar cualquier movimiento
del cuerpo, fijar la vista, pensar. Y se trata en cuanto es posible de evitar
actividades y situaciones en las cuales esta forma de respuesta es inadapta.
Sin duda nuestra sociedad estimula fuertemente un comportamiento de este
tipo, desalentando todas las respuestas basadas sobre otros principios.
Además, en algunas familias esto puede ser acentuado por una estructura
autoritaria, que conscientemente educa a la rigidez, o bien simplemente
del ejemplo de padres con problemas visuales, que con su modo de ser, educan
a los hijos al no movimiento. Los anteojos al final, constituyen un limite
fuertísimo al movimiento de los ojos y del cuerpo.
¿Qué es lo que propone Bates respecto a este punto? Su
aporte es en el fondo similar a aquél del Budismo y otros caminos
espirituales: la raíz de la tensión mental, que a su vez genera
problemas en la vista está en la titánica y desesperada lucha
contra la existencia y sus leyes, en particular contra aquella que citamos
al inicio: todo fluye, todo se mueve, todo se trasforma, ninguna cosa es
NUNCA estable. Se necesita cambiar el punto de vista, terminar de luchar
y relajarse conscientemente y voluntariamente.
El hecho es que el rechazo del movimiento tratará de esconderse
en cada ángulo, en cada detalle. Por esto es importante ser guiados
por un instructor experto, porque invariablemente, si se hacen ejercicios
y experiencias solos, se hacen en un modo tal de salvaguardar la inmovilidad
(y después se dice que el método Bates no funciona).
Una experiencia emblemática: las oscilaciones amplias.
Bates propone muchas experiencias útiles para tomar conciencia
de la propia postura y comportamiento. Quien ha participado a un Seminario
de "Buena Vista" conoce las oscilaciones amplias. Sabe que ponen
en crisis (si se hacen bien) todo un modo de ser, basado en la rigidez,
propiciado porque no permiten fijar la vista.
Un elemento que viene frecuentemente subvalorado es el Shifting; en las
oscilaciones amplias consiste en la ilusión, en "querer"
que la habitación se mueva en sentido contrario al movimiento de
los ojos. El inconsciente intento de "parar el mundo" (OK, yo
estoy obligado a moverme, pero imposible pensar que el mundo se mueve, sucedería
algo terrible!) hace que los músculos de los ojos mantengan su rigidez
y terminen por generar ansiedad, pánico y otras reacciones patológicas.
Bates, por lo tanto, propone ejercitar el Shifting en cualquier parte que
haya movimiento, o sea en cada actividad de la vida cotidiana, incluso la
lectura (la página se mueve en dirección opuesta al movimiento
de los ojos y de la cabeza), la conducción(los dos lados de la calle
se mueven en dirección opuesta), etc.
El segundo principio: centralización
Una de las consecuencias de la costumbre de fijar, típica de quien
tiene problemas de vista, es que para ver algunas cosas manteniendo los
ojos inmóviles se amplia la percepción visual, se "difunde" en menoscabo de la agudeza. Si por ejemplo miramos la cara
de una persona, el que tiene una vista natural "explorará"
la cara, metiendo enfocados una cantidad de detalles (hasta 3.600 al minuto)
nítidos y focalizados, que el cerebro reconstruirá en una
imagen nítida.
Quien fija la vista tratará en vez de ver la cara en EN SU CONJUNTO
igualmente bien (lo que es imposible) y haciendo esto se desenfoca la vista
y se ve peor. No sólo, a través de este mecanismo durante
años se pierde un poco la capacidad de concentrar la atención
en el centro del campo visual (que corresponde a la fóvea, la parte
mas sensible de la retina). Este mecanismo Bates lo llama Difusión,
en contraposición con el correcto, que es la centralización
(es este el mecanismo que provoca, en quien está acostumbrado a fijar,
la típica dificultad con los Rasterbrille --anteojos con agujeros
estenopeicos - por la cual se ven las imágenes dobles, cuadruplicadas,
etc.).
Es necesario comprender que la centralización es correcta solo
si acompaña al movimiento, mientras no funciona si se fija la vista.
Al contrario fijar la vista produce invariablemente el efecto contrario
y se entra en el típico circulo vicioso por el cual se fija, no se
ve bien porque se pierden detalles y la ansiedad lleva a fijar todavía
mas.
Una experiencia típica: "las piedritas"
Observar dos piedritas trasladando la vista de una a la otra, considerando
que la piedrita en la cual se concentra la vista se ve mejor que la otra.
Empezar poniéndolas a una distancia de unos diez centímetros,
acercándolas hasta que se toquen y conservando todavía la
capacidad de ver decididamente mejor aquella que se enfoca. Es importante
que la vista se tenga en movimiento ("dibujando" con la vista
el contorno de la piedrita) mientras se observa cada piedrita.
El tercero principio: relajación
La relajación es difícil en nuestra sociedad: estamos entrenados
a hacer exactamente lo contrario. La tensión es una parte tan presente
en nuestra existencia que perdemos conciencia de tenerla y en muchos casos
nos parece la respuesta "natural", espontánea.
Invariablemente, cuando nos relajamos se ve mejor (y se VIVE mejor).
El problema es que para muchos es difícil relajarse, a veces es una
experiencia tan extraña que crea temor.
Es también importante aclarar que sin movimiento no existe una
verdadera relajación. El que tiene problemas de vista cuando no se
mueve se queda rígido, no se relaja. Y respecto a la vista la relajación
y por lo tanto la claridad, aparecen si está también presente
la centralización, en caso contrario se cae fatalmente en la rigidez
y en el fijar.
La verdadera relajación induce además a un profundo cambio
del modo de ver el mundo y la identificación de los condicionamientos
negativos (todos los "debería", "no puedo", etc.)
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